Ventanales grandes, persianas pesadas
Los chalés del Tosalet suelen tener salones abiertos a la terraza y a la piscina, con ventanales anchos y altos. Sus persianas, a menudo de aluminio con aislante, pesan bastante más que las de un piso, y subirlas a mano con la cinta desgasta el recogedor y la paciencia. Por eso la motorización tiene aquí tanto sentido, sobre todo en las persianas que se suben y bajan varias veces al día para dejar pasar la brisa o frenar el sol.
Cuando una de estas persianas grandes falla, el problema suele estar en el eje o en los soportes, que cargan con todo el peso. Revisamos que el eje no se haya combado, cambiamos rodamientos si hace falta y comprobamos que el motor tenga la fuerza adecuada para ese paño.
Mandos y pulsadores para toda la casa
En una casa con muchas ventanas lo cómodo es manejarlas con un mando o con pulsadores bien situados. Le proponemos dónde colocar cada pulsador y, si lo desea, agrupamos varias persianas en un mismo mando para bajar toda la fachada de una vez al salir de casa.
También atendemos motores que llevan años funcionando y empiezan a fallar: se paran a medio recorrido, no llegan arriba o solo responden a ratos. A menudo basta con reajustar los finales de carrera o revisar el pulsador; si el motor está agotado, lo cambiamos por otro equivalente.
Pinaza en las guías
Los pinos dan sombra, pero también sueltan pinaza. Las agujas secas caen en los alféizares, se cuelan por las guías y, mezcladas con polvo y humedad, forman un tapón que frena la persiana. Un repaso de las guías y del cajón suele bastar para que vuelva a deslizar sin esfuerzo. Si la persiana es motorizada, esa limpieza también le quita trabajo al motor, que deja de pelear contra el roce en cada maniobra.
Estamos a unos 4,3 km, en la Avenida del Trenc d'Alba. Cuando nos llama le pedimos una referencia de la parcela o de la calle para dar con la casa también de noche, y le preguntamos qué persiana falla y si es manual o motorizada, para venir con lo necesario.



