Arena en las guías, sol en las lamas
Cerca de la playa, el viento deja arena fina en los carriles de las persianas. Poco a poco se forma una capa que frena el paño, lo hace chirriar y acaba sacando alguna lama de su sitio. Limpiar y ajustar las guías de vez en cuando evita la mayoría de estos atascos.
A la vez, el sol que entra de lleno en los balcones castiga las lamas de PVC. Si su persiana pasa el verano entornada para frenar la luz de la tarde, la parte que queda a la vista puede deformarse con el calor y dejar de encajar. En esos casos sustituimos solo las piezas afectadas y, si la fachada recibe mucho sol, le contamos qué lama soporta mejor el calor, para que el problema no se repita el verano siguiente.
Apartamentos que pasan el invierno cerrados
Muchos apartamentos del Arenal pasan meses con las persianas bajadas. Al volver es habitual que la persiana no quiera subir: lamas pegadas, una cinta rígida o un motor que no responde tras tanto tiempo parado. Si le ocurre al llegar, no la fuerce; llámenos y la ponemos en marcha sin romper nada.
Si gestiona uno o varios apartamentos, podemos revisar las persianas antes de la temporada y dejar anotado lo que necesita cada ventana. Así, cuando llegue su familia o sus primeros huéspedes, todo sube y baja como debe. Y si alguna persiana necesita piezas, hay margen para pedirlas sin prisas antes de que empiece el buen tiempo.
Nuestra forma de trabajar en El Arenal
Estamos a unos 2,7 km, en la Avenida del Trenc d'Alba. En los edificios frente a la playa solemos trabajar desde el interior de la vivienda, abriendo el registro del cajón; en las casas bajas, a veces desde fuera. Por eso al llamar le preguntamos cómo es su ventana y qué persiana tiene.
Atendemos también los locales de la zona y, de noche, a quien se queda con la persiana atascada, sea en un piso de vacaciones o en su casa de todo el año. El horario no cambia ni en enero ni en agosto: el teléfono responde las 24 horas.



