Persianas a pie de puerto
Entre el puerto y la playa de la Grava hay de todo: viviendas de siempre, bloques de apartamentos con balcón y bajos comerciales. Las persianas de las plantas bajas reciben de lleno la humedad del mar y, en las fachadas que dan al agua, el metal se resiente antes que en el interior del pueblo.
Lo que más vemos en esta zona son rodamientos y soportes con óxido, guías con una costra blanquecina de salitre y cintas que se endurecen hasta partirse. Son averías que avanzan despacio y dan aviso: si su persiana empieza a rascar al subir, llámenos antes de que se bloquee del todo.
Locales y terrazas del paseo
En Duanes de la Mar abundan los negocios de cara al público: restaurantes, tiendas y bares con terraza. Sus persianas suben y bajan cada día a horas fijas, y cualquier fallo llega a destiempo, casi siempre a la hora de echar el cierre. Atendemos esas urgencias a cualquier hora, para que ningún local tenga que quedarse abierto por la noche.
Cuando la persiana de un comercio no baja, primero la dejamos cerrada y segura; después, con el negocio protegido, vemos con calma si hay que cambiar lamas, ajustar el motor o sustituir alguna pieza del eje. Si lo prefiere, la reparación de fondo se programa fuera de su horario de apertura.
Cómo trabajamos en el puerto
Salimos de la Avenida del Trenc d'Alba, a unos 2,1 km del puerto. Al llamar, díganos la calle y el número y, si es un local, por dónde se accede. En los edificios de pisos le preguntamos si el cajón se registra desde dentro o desde el balcón, para traer lo necesario desde el principio.
En primera línea, el aluminio lacado y el PVC de buena calidad se defienden bien del salitre si se cuidan. Limpiar las guías con agua dulce de vez en cuando y cambiar la cinta a tiempo son los dos gestos que más alargan su vida; en la visita le enseñamos cómo hacerlo sin forzar nada.



